La lógica, esa vieja enemiga del fútbol
El Mundial ha mutado en un escenario donde las certezas se evaporan. Mientras algunas potencias han navegado las aguas de la fase de grupos con la suficiencia de quien se sabe superior, otras han tenido que recurrir a la épica o, peor aún, a la calculadora. Observamos selecciones que, cargadas de nombres rutilantes, se han visto superadas por sistemas tácticos más fluidos y colectivizados, demostrando que en el fútbol moderno el talento individual es apenas un adorno si no existe una estructura que lo respalde.
El rigor táctico: Más allá de las superestrellas
Hablemos de Argentina. Se han tejido miles de líneas sobre el bloque, pero el éxito de Scaloni radica en la asfixia posicional y la transición rápida. No es una cuestión de nombres, sino de funciones: la capacidad de Rodrigo De Paul para abarcar metros y el orden quirúrgico de Enzo Fernández en el eje han permitido que el equipo sea una máquina de alta precisión. El Dibu Martínez, con esa frialdad que desarma, ha sido el seguro de vida necesario para que la propuesta ofensiva no se desplome ante la menor incertidumbre. Por el contrario, potencias como Inglaterra o Brasil siguen dependiendo del fogonazo de Harry Kane o la gambeta eléctrica de Vinícius, pero con un juego que a ratos parece predecible ante defensas cerradas.
El renacimiento de los humildes
México, con una fase de grupos inmaculada (9 puntos, 6 goles a favor, ninguno en contra), se perfila como la revelación silenciosa. Con un Julián Quiñones (4 goles) encendido, han demostrado una eficiencia aterradora. Mención especial para Marruecos, que ha igualado en puntos a Brasil en su grupo, recordándonos que el orden defensivo es el nuevo lenguaje universal del éxito en torneos cortos.
| Jugador | Goles | Asistencias |
|---|---|---|
| Kylian Mbappé | 8 | – |
| Erling Haaland | 7 | – |
| Jude Bellingham | 6 | – |
| Harry Kane | 6 | – |
| Ousmane Dembélé | 5 | – |
| Michael Olise | – | 5 |
| Bruno Guimarães | – | 4 |
| Martin Odegaard | – | 4 |
| Brahim Díaz | – | 4 |
La precisión estadística nos indica que Michael Olise, con sus 5 asistencias, está dictando el tempo del torneo desde la sombra, mientras que el despliegue físico de los mediocampistas como Aurélien Tchouaméni subraya que el medio campo sigue siendo el tablero de ajedrez donde se ganan o pierden las copas. El Mundial está lejos de cerrarse, pero una cosa es clara: la jerarquía ya no gana sola. Jacinto Perplejo.
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Foto: TyC Sports / El detalle que no se vio del gol de Lautaro a Inglaterra: anotó en la primera pelota que tocó
Por Jacinto Perplejo