La lógica, ese concepto tan esquivo
Llegamos al final de la fase de grupos y, como cada cuatro años, el fútbol se empeña en recordarnos que los nombres en la espalda no ganan partidos. Mientras las potencias tradicionales caminan sobre el filo de una navaja, algunas selecciones que llegaron en silencio han levantado el muro del pragmatismo para desquiciar a los gigantes. La fase de grupos ha sido un festival de desajustes tácticos y alguna que otra sorpresa mayúscula.
Hablemos de Argentina. Olviden las individualidades. Lo que ha construido Scaloni es un ejercicio de arquitectura pura. La solidez de ‘Dibu’ Martínez bajo palos es la base, pero el corazón táctico late en el despliegue de Enzo Fernández y la capacidad de Lautaro Martínez para estirar defensas, permitiendo que jugadores como De Paul dicten los tiempos con una madurez insolente. Han avanzado con paso firme, 9 puntos de 9 y una solidez defensiva que asusta: solo un gol encajado en tres partidos.
En la otra acera, potencias como Alemania, pese a liderar su grupo, han mostrado costuras peligrosas en la transición defensiva, permitiendo una cantidad de goles inusual para su linaje. Por su parte, la Francia de Didier Deschamps, liderada por un Kylian Mbappé que parece jugar a otro deporte (10 goles en su cuenta), camina con paso arrollador, aunque uno se pregunta si tanta dependencia del talento individual les pasará factura ante una estructura defensiva más compacta.
La gran revelación, sin duda, ha sido Marruecos. Con un orden táctico admirable y un Brahim Díaz que se ha erigido como el cerebro del equipo con sus 4 asistencias, han logrado el milagro de mantenerse invictos en un grupo con Brasil. Por otro lado, la decepción del torneo tiene nombre y apellidos: la República Checa y una Qatar que, tras una inversión astronómica, se despide con una fragilidad defensiva que clama al cielo.
El podio estadístico del torneo
| Jugador | Goles | Asistencias |
|---|---|---|
| Kylian Mbappé | 10 | 4 |
| Erling Haaland | 7 | 0 |
| Jude Bellingham | 7 | 0 |
| Ousmane Dembélé | 6 | 0 |
| Harry Kane | 6 | 0 |
| Michael Olise | 0 | 7 |
| Bruno Guimarães | 0 | 4 |
Los datos no mienten: el dominio de los pasadores franceses con Michael Olise a la cabeza, o el equilibrio que brinda Bruno Guimarães en Brasil, son el verdadero diferencial. Aquellos equipos que no logren controlar estas zonas de creación en las fases eliminatorias tendrán las maletas listas antes de lo que sus aficionados esperan.
Firmado, Jacinto Perplejo.
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Foto: Generada por IA (Gemini Imagen) / Licencia Libre
Por Jacinto Perplejo